Reflexionar y actuar para no llegar a la violencia

Alejandro Nató, especialista en mediación y en gestión de conflictos, disertó en General Pico ante auditorios diferentes, en dos oportunidades.

Ayer, en el edificio MEDANO, a punto de iniciar su segunda intervención, dialogó con La Reforma. Analizó en esa oportunidad sobre la eclosión de la violencia en los ámbitos interpersonal e institucionales, y reflexión finalmente sobre las posibilidades de coexistencia.

 

€œDebemos responder a una pregunta: cómo hacemos para vivir juntos aun con desigualdades y violencias, con una meta en común, lograr mejorar cánones de convivencia y superar la estética dominante de cada uno hace la suya y empuja al otro hacia el abismo€, planteó

Nató llegó a General Pico por iniciativa del írea programática del Hospital Gobernador Centeno. En la conferencia que brindó en la tarde del viernes último encontró €œun auditorio bastante heterogéneo desde el punto de vista de las procedencias; diversas profesiones e intereses, y al mismo tiempo con una inquietud común sobre la incorporación de herramientas de gestión de conflictos en una ciudad de 70 mil habitantes€, resumió.

€œSe habló de la necesidad de profundizar ámbitos de recepción y escucha activa para que los conflictos puedan ser tomados en un estado de alerta temprana, donde la latencia y la emergencia van diciendo algunas cosas, porque si no se toman en ese momento los conflictos escalan y llegan a la violencia€, advirtió.

El especialista marcó inmediatamente que €œes necesario tener espacios que permitan recibir al conflicto en una etapa temprana. Luego, cuando el conflicto toma otro cuerpo (mayor) ya tiene que ver con la conflictividad pública€.

Costos y reacciones

En otro momento se opuso a la denominación que se hace, en algunas instancias, sobre €œconflictos menores€. Nató refutó esa mirada al indicar que €œpara la gente no hay conflictos menores, porque todos tienen un costo emocional y personal. Todos afectan de diferentes modos. Y esto hace que las afecciones y las reacciones no sean directamente proporcionales, sino que son inesperadas€, alertó.

€œPodrí­amos hablar de algunas caracterí­sticas de la etapa (previa a la violencia). Las opacidades, ambigí¼edades y contradicciones de las personas, la individualización en el mundo de consumo, los que están adentro y los que están afuera del sistema, el hecho de ver al otro no como un legí­timo otro dentro del sistema sino como alguien que puede hacer daño, son cosas que tienen que ver con los miedos, las paranoias y hacen a la manifestación de los conflictos en la vida cotidiana€, prosiguió.

La trama social, atravesada por la polí­tica, determina un escenario en el que €œcuando hablamos de la vida cotidiana vemos la tensión que existe entre la convivencia y la coexistencia. Existen estereotipos que generan etiquetamientos y estigmatizaciones que a su vez generan discriminaciones. Ese circuito se agudiza cada dí­a más a partir de la paranoia en la sociedad. De ahí­ se pasa a la discriminación por ventanilla, escándalo por otro lado, o afecciones personales. Porque la segregación genera reacción que puede ser de autosegregación, o puede ser reactiva€, insistió.

También hay una realidad de época, €œmucha gente sabe que a partir de la generación de visibilidad, a través de los medios de comunicación o generando algún tipo de escándalo puede conseguir mucho más que por otro canal. Las formas hoy están atravesadas entre otras cosas por las violencias y las desigualdades€.

Orden y ebullición

€œLa ebullición social contradice la quietud de un orden preconcebido€, afirmó Nató en otro momento de la entrevista con este matutino.€ No es que hay un desorden sano, sino que hay un desorden activo. Y esto requiere de nuevos modos de atención de los conflictos, para que no lleguen a mayores y puedan ser canalizados a instancias que actúen como cauces, recuperar memoria histórica, y ser conductos para dar a cada uno la voz que le corresponde. Y en esos circuitos debe haber gente preparada. Entonces hay que formar actores que puedan introducirse en los conflictos no como aliados de los diferentes actores, sino como un tercero que pueda contribuir a salidas apropiadas y negociadas en los que cada uno pueda hacer valer sus derechos sin necesidad de continuar hasta la violencia€.

La realidad muestra que €œel conflicto se apropió de la polí­tica y la polí­tica utiliza el conflicto para poder sacar ventajas. Se requiere de mayor madurez por parte de los actores en general y del actor gubernamental. Estamos en un año electoral y en años así­ se profundizan las diferencias, se agudizan. También es cierto que a medida que avanza, todo se licúa en el proceso electoral. Lo que es cierto es que las gritas, las crispaciones, las diferencias profundas que pueden ir desde las visiones ideológicas hasta los posicionamientos polí­ticos para generar mayor visibilidad hacen que se recurra a la confrontación y no a espacios de acuerdo€.

Sobre el final del diálogo con el cronista, el especialista en gestión de conflictos utilizó un hecho de rigurosa actualidad para dar un ejemplo sobre las posibilidades de acuerdos que, más allá de su génesis circunstancial, generan consecuencias y repercusiones de interés superior para la comunidad.

€œEl fallo de la Corte (Suprema de Justicia, relativo al 2í—1 para genocidas de la dictadura) unificó en el Congreso a todas las posiciones. Un hecho externo logró que en forma circunstancial pudieran posicionarse hombro con hombro en escenarios sociales como fueron las movilizaciones en las diferentes plazas del paí­s. En ciertos momentos hay madurez polí­tica dentro de nuestra democracia, y da una pauta de tomar conciencia para responder a una pregunta: cómo hacemos para vivir juntos aun con desigualdades y violencias, y la meta es común, lograr mejorar cánones de convivencia y superar la estética dominante de cada uno hace la suya y empuja al otro hacia el abismo. De esto se trata todo esto€, concluyó

 Bertone: €œA la gente hay que darle soluciones€

El director asociado del Hospital €˜Centeno€™, licenciado Roberto Bertone, recordó que €œel desafí­o, que ya lleva casi un año y medio, está dado por los objetivos trazados para este equipo directivo en el sentido de darle horizontalidad a la gestión. Y ello involucra a todos los actores de la institución, sociales, comunitarios y el personal. En ese campo y en esa forma de hacer surgió el contacto con el doctor Alejandro Nató€.

Consideró que €œes un profesional de una vasta experiencia que ha hecho aportes muy valiosos en cada una de sus intervenciones. Es muy interesante que esté en General Pico, y tuvimos la oportunidad de compartir muchas horas con él. Tiene mucha experiencia en diversos campos, uno de ellos el de los medios de comunicación en diferentes lugares. Básicamente sus conferencias nos permiten reflexionar y posicionarnos de un modo diferente ante los conflictos€.

Bertone fundamentó luego: €œNosotros formamos parte de una institución de salud, a la que la gente viene a buscar soluciones. La gente no puede venir con un problema , e irse con un problema más€, definió.

Publicado por: La Reforma (República Argentina) el 14 de mayo del 2017

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