Abordaje de la Conflictividad Social: Desafíos para las Defensorías del Pueblo en América Latina

En el marco del 1er Encuentro Internacional de Defensorías del Pueblo sobre Abordaje de la Conflictividad en Bolivia, destacados especialistas se reunieron para analizar las raíces de la crisis de legitimidad democrática y el rol fundamental de las instituciones de derechos humanos en la transformación de conflictos.

A continuación, compartimos el video completo de la jornada y un análisis de las ponencias de Alejandro Nató y Giselle Huamani Ober, quienes exploraron cómo pasar del diálogo instrumental a una verdadera gestión constructiva de la paz social.

La crisis de la democracia representativa y el diálogo instrumental

Durante su intervención, Alejandro Nató reflexionó sobre la evolución de los conflictos sociales en la región. Uno de los puntos centrales fue la pérdida de crédito social de la democracia representativa, la cual, al no dar respuestas eficaces, ha generado una ciudadanía marcada por la frustración y la exclusión estructural.

Nató planteó una crítica necesaria al uso actual del diálogo. En muchas ocasiones, este se utiliza como una herramienta meramente instrumental para mantener la gobernabilidad o “sacar a la gente de la calle”, sin abordar las causas profundas. En este contexto, rescató la “Ecuación de Samudio”:

Conflicto + Confianza + Diálogo / Tiempo = Mejores Soluciones.

Para el Nató, el gran desafío de las Defensorías es construir confianza en un entorno de instituciones débiles, polarización política e “infoxicación” informativa.

Raíces estructurales y nuevas expresiones del conflicto

El encuentro permitió identificar las causas que hoy movilizan a América Latina:

  • Extractivismo y conflictos socioambientales: La tensión entre la economía de mercado y los derechos de las comunidades.
  • Precariedad y desigualdad: El impacto de las nuevas tecnologías en el trabajo y la exclusión de los sectores más vulnerables (porofobia).
  • Violencias territoriales: El avance de economías ilegales como el narcotráfico en zonas de baja “densidad estatal”.

Riesgos y alertas tempranas: La visión de Giselle Huamani

Por su parte, Giselle Huamani Ober (Perú) hizo hincapié en los riesgos que potencian la escalada de violencia. Destacó que el debilitamiento de los contrapesos democráticos y el uso excesivo de la fuerza estatal son factores que vulneran derechos humanos fundamentales como la vida y la integridad.

Huamani abogó por fortalecer los sistemas de alerta temprana y la capacitación de funcionarios en protocolos de gestión sensible. Para la experta, las Defensorías no solo deben ser observadores, sino supervisores clave en un ecosistema que promueva la justicia restaurativa y la reconciliación.

Hacia una gestión de calidad y cultura de paz

El panel concluyó con una invitación a repensar la resolución de conflictos más allá de los acuerdos superficiales. Se destacó la importancia de:

  1. Humanizar los casos: No ver expedientes, sino personas y vínculos dañados.
  2. Tecnología al servicio de la paz: El uso de IA y analítica de datos para monitorear discursos de odio y prevenir escaladas de violencia digital.
  3. Identidad e Interculturalidad: Incorporar prácticas ancestrales indígenas y modelos de mediación transformadora adaptados a la realidad latinoamericana.

La gestión de la conflictividad hoy exige que las Defensorías del Pueblo tengan mayor autonomía, presupuesto y, sobre todo, una capilaridad territorial que les permita intervenir antes de que el conflicto se convierta en violencia.

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